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¿Cómo limpiaban nuestros ancestros?

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Vamos a contaros unos buenos tips de limpieza a la antigua, antes de que llenáramos nuestra casa de miles de productos. Hemos visto que nuestros amigos de bio-ecológico han publicado una entrada con trucos de limpieza naturales y ecológicos, nos ha parecido una buena oportunidad para ver cómo se limpiaba antes de la industrialización de la limpieza.

Blanquear la Ropa:

Desde el Siglo XIII al S XVIII no existían blanqueantes de ropa, por lo que los holandeses sumergían las telas en lejías alcalinas durante unos 5 días, las aclaraban con agua abundante y las colgaban a secar al sol durante varios días. Repetían el proceso varias veces y finalmente, bañaban las telas en una sustancia ácida y quedaban totalmente blanqueadas. Este proceso duraba varios meses.

Tan complicado era que muchas personas no cambiaban de ropa durante meses, como el rey Jaime VI de Escocia. Como no se cambiaba la ropa era muy común que estuviera plagada de piojos y liendres. Los nobles también las tenían y a veces se rapaban la cabeza para eliminar a estos bichos, solo que estos también habitaban las pelucas que se ponían.

Lavado de cacerolas

Edwin era un comercial que vendía baterías de cocina puerta a puerta. No vendía demasiado porque la gente se quejaba de que siempre se quedaba comida pegada en el fondo de las ollas y finalmente había que tirarlas. Para poder vender baterías de cocina metió unos estropajos hechos con virutas de acero en agua y jabón. Cox se forró con la venta de estos estropajos de tal manera que dejó la venta de baterías de cocina.

Lavandería

Era tan dificultosa la tarea, que a muchos criados se les castigaba con esta labor. Antes de 1850 no había detergentes y la colada tenía que dejarse en remojo en agua jabonosa o lejía durante horas, después aporrearse y fregarse con energía, hervirse durante una hora o más, aclararse repetidamente, escurrirse a mano o con la ayuda de un rodillo y sacarse a tender sobre un seto o extenderse sobre el césped para secarla. El día de colada tocaba levantarse a las tres de la mañana.

ropa lavada

No era un problema para los ricos, quienes tenían suficiente ropa para usar mientras se lavaba la que estaba sucio. El jabón estaba elaborado con grasa animal y hervido con lejía y restregaban y frotaban las prendas sobre una tabla. A la ropa blanca también se le añadía blanqueadores y añil. Para preservar los tejidos y sus colores usaban, por ejemplo, sal para la lana y para mantener el color azul, y alumbre o vinagre para los verdes oscuros. Las sábanas y la ropa de cama se cubrían con agua tibia y un poco de soda y luego se dejaban en remojo durante la noche.

Y el piso?

No era raro que se acumulara todo tipo de suciedad corporal y de desperdicios en el piso de las casas asi que simplemente se tapaba con paja para ocultarlo, para disimular los olores mezclaban en ella flores de aroma dulce como la lavanda, pétalos de rosa, manzanilla y margaritas.

Todo aquel que quería limpiar el suelo debía ponerse de rodillas o a cuatro patas y, «con el trasero en alto» usar su fuerza para quitar la mugre. Al no existir un instrumento que permitiera limpiar de pie, la única forma de hacerlo era con una bayeta y un cubo de agua con un buen chorro de lejía. Todo ello, a ras de suelo.

El cabello

Fueron los egipcios quienes lavaban sus cabellos mezclando agua con jugos cítricos. Estos últimos permitían disolver los aceites grasosos del cabello, y como resultado obtenían un cabello suave.

En el Antiguo Egipto, las mujeres mantenían el cabello en su lugar colocando grasa de animal sobre él. Un método que, si bien pudo ser efectivo, tenía un olor y un aspecto desagradable.

El cuerpo

Durante varios siglos, desapareció el agua corriente de los hogares, los baños públicos fueron abandonados y el continente se sumió en una verdadera edad oscura en materia sanitaria que culminó con la aparición de la Peste Bubónica.

Las clases medias y altas temían al agua, pues pensaban que debilitaba el cuerpo, y desde el Renacimiento y hasta el final del siglo XVIII, se bañaban tan poco como los campesinos o los urbanitas pobres”.

No obstante, al menos las mujeres, se preocupaban mucho por su apariencia y olor, por lo que los perfumes y cosméticos disfrutaron de un renacido auge, utilizando esencias de flores, aceites y raíces, especialmente en Italia y Francia.

Por suerte nuestra mentalidad ha cambiado con respecto a la higiene y la limpieza. ¿qué te parecen estas costumbres del pasado?

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